miércoles, 21 de diciembre de 2011

21 DICIEMBRE


Después de pasar la noche en blanco cazando mosquitos invisibles y embadurnándome de inútil repelente, hoy tocaba patrulla larga, muy larga. Programé esta patrulla para poder reconocer personalmente la totalidad del eje NW, el que va a Kisangani. Este eje cuenta con un camino no muy ancho pero bien asfaltado, a excepción de un tramo de unos 23 km en los que las condiciones no son muy buenas. El final de nuestra zona de responsabilidad es L´OSSO Bridge, un puente sobre el río que separa las provincias de Kivu Norte y Maniema, el Río L´Osso. La RD del Congo, a pesar de ser casi cinco veces más grande que España, únicamente cuenta con 26 provincias. Éstas son casi pequeños estados dentro del gran Congo.


Mapa de las provincias de la RD del Congo

Nº
Provincia
Capital
1
Kinsasa
Kinsasa
2
Kongo central
Matadi
3
Kwango
Kenge
4
Kwilu
Kikwit
5
Mai-Ndombe
Inongo
6
Kasaï
Luebo
7
Lulua
Kananga
8
Kasaï Oriental
Mbuji-Mayi
9
Lomami
Kabinda
10
Sankuru
Lodja
11
Maniema
Kindu
12
Kivu del Sur
Bukavu
13
Kivu del Norte
Goma
14
Ituri
Bunia
15
Alto Uele
Isiro
16
Tshopo
Kisangani
17
Bajo Uele
Buta
18
Ubangi del Norte
Gbadolite
19
Mongala
Lisala
20
Ubangi del Sur
Gemena
21
Équateur
Mbandaka
22
Tshuapa
Boende
23
Tanganyika
Kalemie
24
Alto Lomami
Kamina
25
Lualaba
Kolwezi
26
Alto Katanga
Lubumbashi



Después de recorrer los 110 km que nos separan de dicho puente en aproximadamente dos horas y media, llegamos al lugar. El camino estaba cortado por un palo en mitad del mismo. A ambos lados del camino, unas ocho o diez chozas. Al otro lado del puente, el poblado de L´Osso, en la provincia de Manyema y fuera de nuestra área de responsabilidad.
L´Osso Bridge
Río L´Osso


Aldea de L´Osso, en la provincia de Manyema

Esta barrera la colocan para cobrar lo que ellos llaman “taxes”, algo así como un impuesto aduanero “por pasar de una provincia a otra”, pero que únicamente sirve para lucrar a algunos de los personajes que viven en la zona.
Pero lo que en principio iba a ser una patrulla rutinaria, larga, pero rutinaria, se convirtió en otra situación rocambolesca.
Me recibieron unos 15 hombres del pueblo. Muy educadamente, se fueron presentando uno a uno. Cada uno tenía un cargo importante en el poblado, un poblado que casualmente cuenta con 15 familias. Entre ellos, miembros de la Policía Nacional, de las FARDC y del Servicio de seguridad del Congo (ANR).
Al principio, la situación era de calma. Me decían que vivían tranquilos y me daban datos de dónde estaba la escuela más cercana o el centro de salud. Lo de siempre.
Pero más tarde, llegaron dos motocicletas cargadas de gente del otro lado del puente.
Visión del poblado de L´Osso Bridge y del lugar de la reunión

Aquí no se ve ningún vehículo tipo turismo por ningún lado. Únicamente los todoterrenos nuestros y de algunas de las organizaciones que trabajan en la zona. También se ve algún que otro camión cargado de víveres y gente. Pero lo que más se ven son motocicletas. Éstas pueden desplazarse sin dificultad por los caminos y trasladan a personas (he llegado a ver 6 en la misma motocicleta) de un lado a otro. No son muy numerosas, pero es el vehículo más utilizado.
En estas motocicletas se hacinaban varios miembros de las FARDC.
Tras las presentaciones de rigor, me cuentan que en un poblado cercano, llamado Kilo, los May May que actúan en la zona, los May May SIMBA (en una foto de May Mays publicada en la entrada del 9 de diciembre, explico un poco quiénes son estos combatientes) han robado cuatro motocicletas y secuestrado dos lugareños. Estos May May SIMBA (se llaman así porque adquieren el nombre de su Jefe) tienen su cuartel general en Manyema, la provincia del otro lado del río, pero suelen operar en el distrito de Walikale, desde donde se abastecen logísticamente.
El Capitán de las FARDC se muestra muy contrariado con la situación y me dice que van a atacar a los guerreros esta misma noche, si los prisioneros no recobraban su libertad.
Tras recopilar más información, decidimos (la patrulla la hice con el nepalí…) acercarnos al pueblo de Kilo, a recoger la opinión de los habitantes de la aldea. No más de diez casas se sostienen en pie a duras penas en la aldea de Kilo. Allí, unas ocho o diez personas, incluidas algunas mujeres me reciben muy cordialmente. Como siempre, los niños, curiosos, se agolpan alrededor del típico lugar donde se llevan a cabo las reuniones.
Más o menos me cuentan la misma versión que habíamos obtenido en L´Osso Bridge, con el matiz de que aseguran que estos guerreros han cometido esas acciones debido a que un Comandante de las FARDC había confiscado un cargador con munición a uno de sus miembros que iba, según ellos, a comprar comida. Los retenidos eran dos hombres que iban con el citado Comandante cuando éste le quitó el cargador a dicho individuo. Además, afirman que este grupo ha solicitado la integración en las propias FARDC y que no son agresivos.
Cuando les pregunté si podían pasarle un mensaje a dichos guerreros, me dijeron que podía hacerlo yo mismo, que uno de sus oficiales, junto a unos cuantos hombres, se encontraban en una casa cerca de allí. Y allí nos llevó. Era la única casa con tejado de uralita que se veía en los alrededores. En el exterior, un niño armado protegía la entrada, pero nos recibió cordialmente, tal y como nos habían advertido que iba a pasar los lugareños, ya que dicen que respetan mucho el trabajo de NN.UU. en el país.
Al entrar en la casa, la primera impresión no fue muy buena. En una pequeña habitación había una mesita pequeña rodeada por unas cinco o seis sillas, ocupadas por hombres más o menos jóvenes. Algunos de ellos llevaban armas. En la mesa, otros tantos vasos a medio llenar de un licor transparente que provenía de una botella sin etiquetas que estaba en el suelo. El olor del licor era insoportable, así como la suciedad de la casa. Además de los privilegiados que ocupaban las sillas, otros seis o siete niños – hombres, se sentaban en el suelo. También, alguno con fusil y un niño de no más de doce o trece años portaba un RPG-7 (un lanzagranadas). Además, uno de ellos vestía el uniforme completo de las FARDC. La habitación, además de un olor fétido, estaba llena de basura y una nube de insectos sobrevolaba las cabezas de todos los que estábamos allí. Otra vez los insectos. Muchos de ellos caían en los vasos con el licor. A los habitantes de la casa no les importaba mucho la presencia de estos insectos y creo que hasta bebían el licor con ellos dentro del vaso.
Muchos de ellos, incluso los niños, parecían estar en estado de embriaguez. No sé muy bien si a causa del licor o de otras hierbas. Estos guerreros suelen hacer uso de drogas para entrar en estados superiores de “conocimiento”.
Aun con todo, la bienvenida fue cordial. Me saluda uno de los jóvenes e inmediatamente quedan vacías dos sillas, una para el intérprete y otra para mí. El nepalí se había quedado en el coche a “vigilar”. Este joven se presenta como capitán y se cuadra al saber mi empleo. Me dice que es un oficial de enlace de los guerreros May May SIMBA y me deja hablar.
Después de contarle todo lo que sabíamos del asunto, les “animo” a que suelten a los secuestrados y que se piensen en reintegrarse en las FARDC.
Enseguida, justo cuando mis palabras acabaron de traducirse por mi intérprete, aparece otro hombre con los dos secuestrados. No muestran ninguna señal de maltrato y el Capitán me dice que ya son míos, pero que quiere el cargador con la munición de vuelta. Por lo visto, después de haber sido interrogados, los “declararon” inocentes.
Estos recién liberados se sientan en el suelo, y siguen el resto de la conversación. Los guerreros me cuentan que los May May Simba no son agresivos, y lo que quieren es integrarse en las FARDC, pero que no obtienen respuesta del gobierno.
Llamé entonces al Jefe de las FARDC de la zona, el que había visto antes en L´Osso Bridge para que viniera y aclarar las cosas. Parecía que estaba esperando la llamada porque apareció en dos minutos. Se acercaron posturas. Los guerreros entregaron a los prisioneros, el oficial de las FARDC se comprometió a recuperar el cargador y yo les aseguré que hablaría con los representantes del gobierno en Walikale para tratar el tema de la integración del grupo en las FARDC.
La conversación se hizo eterna. Ninguno de ellos hablaba directamente con su enemigo, sino que lo hacían a través de mí, con el intérprete de por medio, con lo que cada frase se repetía cuatro veces, pero al final, creo que todos salimos airosos de la situación. Cada uno consiguió lo que quería, las FARDC que soltaran a los secuestrados, los guerreros la promesa del cargador y la posible integración en las FARDC y nosotros…, bueno, nosotros que no se peguen tiros, al menos esta noche.
Luego, otras dos horas y media de coche, dándole vueltas a lo que había pasado y en cómo se iba a solucionar para que no muera gente inocente que, en estos casos, suelen ser los que pagan los platos rotos.
Al llegar a Walikale, me dirigí directamente al Jefe del Sector de las FARDC para poner en su conocimiento lo sucedido y para dejar “bien atado” el tema del cargador con munición, tan importante para los May May. Lo de la integración, habrá que negociarlo, ya que estos grupos quieren integrarse pero manteniendo sus empleos, empleos que se han auto adjudicado ellos, con lo que hay numerosos generales, coroneles, tenientes coroneles y comandantes que, obviamente, no pueden ser integrados con tales en el ejército Congolés.
Por la tarde, carrera y, sorprendentemente, otro día sin tormenta y sin lluvia. Esto hace que, a estas horas, el número de molestos insectos haya disminuido notablemente, esperemos que siga así.
El día ha sido largo, pero intenso.

martes, 20 de diciembre de 2011

20 DICIEMBRE


Seguimos luchando contra los mini insectos que nos hacen la vida imposible. Esta mañana, a las puertas de la casa, dos caracoles gigantes hacían sus “cosas”. No sé cómo han llegado hasta aquí.
Caracoles "en acción"

Hoy, como todos los martes, debería haber tenido lugar la reunión semanal de seguridad en Walikale, pero se ha cancelado, aún no sé el motivo.
Así que hemos cambiado el calendario de patrullas. Hoy he salido sólo con el intérprete. Se esperaba que aterrizara un helicóptero con el agua de enero del equipo y con el equipaje que aún nos faltaba a G.B. (Nepalí) y a mí. Así que tanto el nepalí como el chino se quedaron para recibir la aeronave.
Antes que nada fuimos al hospital de Walikale a ver cómo había evolucionado el bebé violado por su padre hace unos días. Hoy el aspecto era peor. Si el otro día era optimista, hoy debo ser reservado. Desde ayer no come nada y su estado se ha deteriorado. Le están medicando como pueden. Ya veremos. También visitamos al hijo del intérprete, ingresado con malaria. Él sí que se encontraba mucho mejor y, probablemente, mañana le den el alta.
Entrada al hospital de Walikale. La ambulancia, donada por la Cruz Roja, es la única del distrito.

La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) también aportó su granito de arena para edificar el hospital.

Después la patrulla nos llevó a Kurundu. Un poblado más o menos grande y cerca de Walikale, a unos 10 km en dirección a Kisangani, con carretera asfaltada. 
Niños saludando. Hay miles de ellos por todas partes.

Preguntamos por el jefe de la aldea, pero no se encontraba allí, así que decidí visitar el “centro de salud” de la localidad.
Kirundu. Lo que come la cabra no es comida para ella. Son hojas de un árbol de aquí, que las ponen a secar al sol y luego las utilizan para hacer algo parecido al pan. Los días de sol, se ven muchas de estas.

"Centro ciudad" de Kirundu

Kirundu
Centro sanitario de Kirundu


Las condiciones higiénicas eran muy malas. La sala de consultas estaba llena de toda clase de insectos y pequeños lagartos y el instrumental… sin comentarios.
Instrumental de la sala de consultas

Allí trabajan 6 enfermeros, pero no hay ningún médico. Evidentemente no cuentan con ningún vehículo para realizar asistencia a domicilio. La única ambulancia del distrito, donada por la Cruz Roja, se encuentra en el Hospital de Walikale. Estos enfermeros son los que nos cuentan un poco lo que pasa en la aldea. Viven tranquilos, y la cercanía con Walikale hace que su situación no sea tan desesperada como en otras localidades. Eso sí, carecen de agua potable y el estanque del que beben está infectado con un gusano que hace que algunos niños de la aldea hayan muerto últimamente por deshidratación y severas diarreas. Posiblemente cólera.
Enfermeros

De vuelta al TS, ayudamos a la carga del agua n el vehículo. Como ya vaticiné hace unos días, mi equipaje aún no ha llegado. Intentaré seguirle la pista, pero es difícil. El de G.B., que lo envió un mes antes que yo, sí que ha llegado por fin.
Así que la comida ha sido algo especial, ya que ha preparado unos fideos picantes que le había llegado con sus cosas.
Luego, elaboración de informes, y la carrera diaria. Por el camino que recorría, un hombre gritaba en el suelo, sangrando por la boca y por varias partes del cuerpo. Lo rodeaban cuatro individuos, dos de ellos con el uniforme de la FARDC y otros dos de civil con fusiles. Creí que le había pasado algo al hombre que gritaba, no sé si de dolor. Me dijeron que no pasaba nada, así que proseguí la carrera. Al volver, lo vi atado de manos y piernas. Era un detenido por las FARDC que lo trasladaban a la cárcel.
El día acaba y, de momento, y sorprendentemente, no ha caído la tormenta de cada día. 

lunes, 19 de diciembre de 2011

19 DICIEMBRE


Esta mañana, Amisi, el intérprete, se ha presentado enfermo. Su hijo está ingresado con malaria en el Hospital y quizás él la tenga también. Aun así, ha venido de patrulla.
Llevamos varios días en los que los insectos están por todos lados. Es muy difícil luchar contra ellos. En especial, hay un diminuto insecto, que incluso cabe por los pequeños agujeros de la mosquitera con la que dormimos, cuyo picotazo es muy desagradable. Es peor que el mosquito. Apenas se ve y hay cientos de ellos, especialmente al amanecer y al atardecer y, por mucho repelente que se utilice, siguen picando, llegando a producir incluso alguna que otra herida.
Por eso la noche ha sido un poco larga.
Hoy era la primera vez que me desplazaba por el eje Sur, el eje del camino que, presumiblemente, llega a Bukavu, la capital de Sudkivu. Pero Bukavu está muy lejos y el camino, en ocasiones, se torna senda como el que se dirige a Goma. Además, las condiciones eran muy malas. Incluso para todoterrenos había zonas casi intransitables.
El camino se hacía un barrizal, especialmente en este tramo


La zona es la más salvaje de las que he visitado. Hay menos poblados y, por lo tanto, menos gente. Las condiciones de seguridad son buenas, pero los poblados viven totalmente aislados, de una forma primitiva. Utilizan herramientas que sólo había visto antes en museos de arqueología. Especial asombro me causaron unas herramientas hechas con trozos de metal, afilados, enganchados, no sé cómo, a un palo, a modo de hacha o de machete.
Las formas de vida aquí son casi primitivas


El camino casi se pierde en la selva

Tras recorrer 19 km en una hora y media, llegamos a Katete. El equipo había intentado llegar allí en otras dos ocasiones, pero las condiciones del camino no lo permitieron. Hoy pudimos.
Katete


Muchos niños, como siempre salieron a recibirnos, contentos y gritando “jambo…” (hola).
El Jefe de la aldea era un joven que, sorprendentemente, era más culto de lo que pensaba y muy bien vestido, cosa que no es usual en estas zonas. Mantuvimos una agradable conversación en un tono distendido. Dijo que, al contrario que muchas otras aldeas, ellos no tienen problemas de seguridad. Por esa zona no se mueve el FDLR ni los May May.
Pero su principal problema son las enfermedades. Las pobres condiciones de salubridad de las viviendas, unidas a la ínfima calidad del agua que consumen, hacen que la malaria se lleve a un niño por semana, según cuenta. Además, se encuentran muy lejos de cualquier centro sanitario, con lo que se hace muy difícil sobrevivir a la enfermedad.
Otra curiosidad es que, a diferencia de las aldeas que he visitado hasta ahora, no pidieron nada. Siempre suelen pedir cosas tan triviales como jabón, cerillas, aceite o lo que sea, pero en Katete lo único que me pidieron fue que me hiciera una foto con ellos.
Foto con el "jefe" de la aldea y con Amisi, el intérprete.

A la vuelta, el arroz con carne de cabra de siempre. La tormenta se adelantó hoy bastante, así que salí a correr después de la misma. Desde hace unos días, cuando los niños que me ven correr, gritan “good morning”, yo les contesto “hola”. Ya han aprendido, y muchos de ellos, ya cuando me ven de lejos, me gritan nuestro “hola”. Algo es algo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

18 DICIEMBRE


El día ha transcurrido muy tranquilo en Walikale. Después de que se anunciara ayer que la Corte Suprema de la República ratificara el resultado oficial de las pasadas elecciones, con Kabila como vencedor, la normalidad ha continuado reinando en  la zona. Todas las organizaciones internacionales han llamado a la calma a los partidarios de Tsesekedhi y Kamerhe, principales rivales de Kabila en las elecciones y que se mostraron muy contrariados por cómo se había desarrollado el proceso electoral, solicitando, incluso, la repetición de los comicios. Pero no ha sido así, y, mientras en Kinshasa y en Lubumbashi (principal bastión de Tsesekedhi) continúan reproduciéndose los incidentes, aunque ya con menos intensidad, en el distrito de Walikale no hay que reseñar ninguno producido por esta causa.
Mi día también ha sido tranquilo. Los viernes se aprovechan y se hace el trabajo del domingo. Así, este día se puede dedicar al mantenimiento de los vehículos y generadores, limpieza de la casa, hacer “la colada” y algún que otro trabajillo pendiente, además de descansar un poco de la semana.
Por la tarde, salí a correr. Al llegar al helipuerto (ver fotos del 06 DICIEMBRE), me encontré con una multitud de personas que presenciaban algo que pretendía ser un partido de fútbol. Discretamente, me di la vuelta y evité que me vieran. Había por lo menos unas mil personas y si me hubieran visto, alguna de ellas hubiera “querido” mi reloj. Hoy la tormenta me respetó y llegué justo cuando empezaba.
Por lo demás, esta mañana me he llevado una agradable sorpresa al ver un comentario de unos onubenses, paisanos míos, de un blog “huelvacateta.wordpress.com”. Quieren colgar un enlace con mi blog. Evidentemente, estoy encantado con ello.

sábado, 17 de diciembre de 2011

17 DICIEMBRE


Después de la fuerte tormenta caída ayer y de una noche llena de insectos, el día amanece en calma pero las condiciones de los caminos impiden desplazarse muy lejos.
Así que decidí patrullar por Walikale para ver los efectos de la tormenta e interesarme por el estado de salud del bebé de dos meses (sigo sin dar crédito) violado antes de ayer por su padre. Además, quería visitar uno de los acuertelamientos de la FARDC para averiguar algunas informaciones. Evidentemente, ni el Nepalí ni el Chino mostraron la más mínima intención de acompañarme, por lo que salí sólo con Mustafá, que hizo de intérprete, ya que Amisi no trabaja ni hoy ni mañana.
La tormenta, aunque muy fuerte, sólo derribó algunas casas hechas con maderas y juncos, lo que hace que la extrema pobreza de las gentes que vivían allí, sea aún mucho mayor. De todas formas, no se produjeron grandes daños y la población comenzaba a recobrar la normalidad.
La calle central de Walikale recobra la normalidad

En cuanto a la FARDC, no pude entrevistarme con la persona apropiada, así que lo dejé para el martes.
Entrada del campamento de las FARDC. A la izquierda, una mujer transporta a su hijo a la espalda. Se ven muchas madres transportando a sus bebés de esta forma.

Luego fuimos a la oficina del Sector de Wayanga, responsables de la alimentación de los presos de la cárcel de Walikale. Estos presos, como ya dije el pasado jueves, habían estado sin comer cuatro días completos. Les llevaron comida pero sólo para un día y vuelven a estar sin comer.
En esta oficina me recibieron cuatro funcionarios. Las paredes estaban cubiertas con viejas estanterías que soportaban toneladas de papeles desordenados. El Jefe de la Oficina es el que ejerce de interlocutor con nosotros. Interrumpió de mala gana su trabajo, que no era otro que escribir, eso sí, muy despacio, cientos de nombres con una máquina de escribir gigantesca y prehistórica. La verdad es que en cuanto escuchó el tema que veníamos a tratar, se mostró reacio a mantener el diálogo y dijo que la responsabilidad era de la Oficina de Administración. Aun así, conseguimos que, por hoy y hasta la reunión del próximo martes, esta oficina dé de comer a los reclusos.
Pero lo mejor del día estaba por venir. Cuando acudimos al hospital a ver qué tal se encontraba el bebé violado teníamos pocas esperanzas. Ayer su estado era crítico y auguraba malos presagios.
Pero, para nuestra sorpresa y alegría, el bebé se había recuperado milagrosamente. Cuando llegamos ya estaba comiendo de la madre y su aspecto era mucho mejor que el de ayer. Todavía tiene que recuperarse de las heridas sufridas por la violación, pero me dio mucha alegría ver que estaba bien. Estuve un rato con él y con la madre. Ella me contó que el bebé se llama Jacque y, por supuesto, que no tenía dinero ni comida. Aunque sé que no debía, le di algo de dinero que llevaba encima, pero es que la situación supera cualquier tipo de regla y la necesidad de esa mujer me sobrecogió.
Mi "amigo" Jacque

Y no es que el resto de la gente aquí sea más rica ni esté mejor que ella, pero entiendo que, para una madre, debe ser muy difícil superar que el padre de tu bebé lo viole. El autor de semejante atrocidad está escondido en la selva. No creo que dure mucho. En la selva no sobrevivirá mucho tiempo y en cuanto regrese a cualquier sitio habitado lo matarán. Algunas informaciones apuntan a que lo hizo por algún asunto relacionado con la magia negra, muy arraigada en esta zona.
En cuanto al hospital, ya haré una visita más detallada al mismo, ya que hoy sólo me interesaba el estado del bebé. Pero, comparado con el resto de instalaciones de aquí, no está del todo mal. Es una casa bastante arreglada en la que numerosos camastros rodeados de mosquiteras se apilan unos al lado de otros. Como se puede imaginar las condiciones sanitarias dejan mucho que desear, pero de eso ya hablaré en otro momento.
Luego, elaboración de informes y hoy salí a correr, pero tuve que recortar la carrera porque me pilló la tormenta de cada día. 

viernes, 16 de diciembre de 2011

16 DICIEMBRE


Hoy la patrulla me ha llevado hasta Mayuwano, a unos 40 km de Walikale dirección Kisangani (la carretera buena).
Muyawano


"sala de reuniones"

Aunque las condiciones en general, son mejores que las de las aldeas del eje de Goma, el que visité ayer, no dejan de ser aldeas muy pobres, con muy pocos recursos y muchas enfermedades.
Me llevó un buen rato el hacer esta patrulla. Me recibieron muchos hombres que me explicaron más de lo mismo, que tienen miedo de posibles represalias del FDLR, que no tienen herramientas para cultivar, ni agua potable, ni un centro de salud a menos de 10 km, etc. Volvieron a quejarse de que miembros de las FARDC suelen atracar y robar en la única tienda de la aldea.
Pero sí tenían escuela de primaria. Así que fuimos a visitarla. No estaba demasiado mal acondicionada, aunque era del todo insuficiente para 160 alumnos de entre 6 y 12 años que van a clase. A nuestra llegada, como era de esperar, un clamor de niños se arremolinaba en torno a nosotros gritando y riendo. Me recibió el director, joven y culto, hablaba muy bien el inglés y enseguida me empezó a contar lo que hacen allí y, sobre todo, las carencias que tienen.
Patio del colegio



Aulas




"Estudiantes"



Cada niño paga unos 1000 Francos Congoleses al mes. Al cambio, esto es un dólar, o sea 0,85 euros (no sé a cuanto está el cambio ahora mismo). Aunque parezca mentira, estos son los elegidos. La mayoría de los padres aquí no pueden permitirse pagar esos 85 céntimos de euro al mes y por eso la calle está llena de niños que no pueden ir a la escuela. UNICEF se encarga del material escolar, pero no es suficiente. Los Organizaciones Internacionales aquí no dan abasto y ya hacen demasiado por este país. Las aulas, un perfecto desastre, con apenas tres o cuatro troncos dispuestos en forma de taburetes y sólo dos pizarras para las seis clases que tenía el colegio.
Entrevista con el director del colegio

Tras esta visita fuimos a otra aldea, a Kilambo. De esta manera evitaremos el salir el domingo y podremos descansar un poco. Kilambo es la aldea de la que ya hablé hace algunos días y en la que aterrizan esas avionetas para cargarse de minerales, que grupos de personas traen a cuestas desde 50 km dentro de la selva, despegar, y vender la mercancía en Ruanda. Nos recibió un chaval joven que no tenía muchas ganas de hablar. Yo tampoco, así que la entrevista duró muy poco. En la aldea casi todo el mundo vive de ese negocio y nadie quiere soltar mucha información al respecto.
Aldea de Kilambo

En la patrulla me acompañó, aparte del intérprete, el chino. Y digo bien, me acompañó, porque lo único que hizo fue sentarse en el coche y escuchar las entrevistas sin enterarse de mucho más.
A la vuelta al TS, nos encontramos con una noticia muy desagradable. Debíamos ir al hospital porque desde anoche lleva ingresado en estado crítico un bebé de dos meses que ayer fue violado por su propio padre. Unos vecinos que iban a lavar la ropa al río, lo vieron y el hombre (si se puede llamar así) echó a correr. Lo están buscando. Parece mentira que nadie pueda hacerle eso a un bebé, y menos al de uno mismo,…la verdad, me quedo sin palabras. Al igual que me quedé sin palabras intentando consolar a la madre que estaba destrozada.
Luego, vuelta al TS, comida y elaboración de informes. Me han dicho que, probablemente, tenga el resto de mi equipaje aquí el próximo martes. Ojalá, pero aquí eso es muy difícil. Ya veremos.
A eso de las 16.00 empezó a caer una tromba de agua acompañada de una muy fuerte tormenta. Todas son fuertes, pero en esta ocasión, aún más. Tuvimos que apagar todos los aparatos eléctricos, los generadores y, durante una hora, quedamos aislados sin radio ni teléfono. Cuando se apaciguó un poco, llevé a los trabajadores de la casa a sus hogares. Hoy no trabajaba Mustafa, ya que es musulmán (aunque de raza negra) y los viernes libra. El domingo no viene Kisongo, el cocinero. Él es cristiano y el intérprete libra sábados y domingos.
Walikale bajo el diluvio



Incansables, se ven numerosas mujeres como esta, incluso bajo la lluvia, portando pesadas cargas con un lazo atado a la frente. En ocasiones, además, llevan detrás colgado un niño. Así hacen largas distancias. recogen la fruta o las hortalizas, las cargan y las llevan donde haya mercado para ganar algo de dinero.
Esta cargaba con plátanos.


Hacía dos días que no llovía y eso ha hecho que numerosos insectos se apoderen de la casa. Últimamente no hago más que rascarme y la sensación es algo incómoda.